En un entorno donde la técnica jurídica ya no es suficiente por sí sola, el V Congreso Departamental de Ciencias Penales abrió espacio a una dimensión menos explorada, pero decisiva en el ejercicio del derecho: la preparación mental del litigante. A partir de una exposición dinámica y práctica, el jurista boliviano Jorge José Valda Daza abordó cómo la psicología influye directamente en el desempeño dentro del juicio oral.
Con una trayectoria consolidada tanto en la investigación como en el ejercicio del derecho penal, Valda centró su ponencia en el uso del lenguaje corporal, la gestión emocional y la concentración como herramientas estratégicas para los abogados. En ese marco, compartió una técnica sencilla pero efectiva para entrenar la atención: enfocar la mirada durante 60 segundos en un punto fijo —como el segundero de un reloj— dejando pasar los pensamientos sin aferrarse a ellos. Según explicó, este ejercicio permite recuperar el control de la mente en una era marcada por la distracción constante.
El especialista también hizo énfasis en la importancia de llegar a audiencia sin expectativas rígidas, evitando pensamientos negativos que puedan generar estrés. Desde su perspectiva, el nerviosismo no debe combatirse con presión, sino con una actitud consciente basada en el presente. “Lo único que podemos controlar son nuestros pensamientos, emociones y palabras”, sostuvo, remarcando que esa gestión interna impacta directamente en la forma en que se desarrolla la intervención ante el juez.
En cuanto al lenguaje corporal, explicó que este debe ser coherente con el discurso, proyectando seguridad y claridad. Sin embargo, advirtió que la clave no está en aparentar dominio, sino en construir una presencia auténtica, libre de tensiones innecesarias. Para ello, recomendó soltar la necesidad de controlar el resultado del proceso y enfocarse en ofrecer una actuación profesional impecable.
Dirigiéndose a los estudiantes de derecho, Valda compartió una reflexión que marcó su intervención: la importancia de la empatía en el ejercicio profesional. “Imaginar que todos llevan un letrero que dice ‘hazme sentir importante’” —explicó— puede transformar la manera en que un abogado se relaciona no solo con su cliente, sino también con colegas, jueces e incluso con la contraparte. Para el jurista, la calidad humana es un elemento diferenciador que potencia la excelencia profesional.
El evento, organizado por la UPDS en alianza estratégica con Abogado Joven, reafirma la necesidad de formar abogados integrales, capaces no solo de dominar la norma, sino también de gestionar sus emociones y comunicarse eficazmente. En esa línea, la UPDS fortalece su visión modernizadora del derecho penal, promoviendo un enfoque que responde a los desafíos actuales del sistema de justicia y apuesta por soluciones innovadoras desde la formación académica.