La psicopedagoga Melina Bella afirmó que evaluar no debe centrarse en penalizar los errores, sino en identificar las estrategias que permitan a cada estudiante aprender
La evaluación educativa debe dejar de ser un mecanismo para señalar dificultades y convertirse en una herramienta que facilite el aprendizaje de todos los estudiantes. Con ese enfoque, la especialista argentina Lic. Melina Bella presentó la conferencia «Neurodivergencia en el aula: cuando la evaluación debe transformarse en apoyos concretos para el aprendizaje», durante la segunda jornada del III Congreso Internacional de Psicología: «Educación, Diversidad y Neurodivergencia: Construyendo entornos de aprendizaje inclusivos», organizado por la Universidad Privada Domingo Savio (UPDS).
Licenciada en Psicopedagogía por la Universidad del Salvador (USAL), magíster en Neuropsicología Clínica (ITEAP) y doctoranda en Psicopedagogía por la Universidad Católica Argentina (UCA), Bella cuenta con una amplia trayectoria profesional en hospitales de Buenos Aires y es autora de publicaciones especializadas sobre evaluación psicopedagógica y neurodivergencia.
Durante su exposición, explicó que la neurodivergencia comprende una amplia diversidad de formas de funcionamiento cerebral y no se limita únicamente al Trastorno del Espectro Autista (TEA). Señaló que condiciones como el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), la dislexia, la discalculia, la discapacidad intelectual y las altas capacidades también forman parte de esta diversidad y requieren respuestas pedagógicas ajustadas a las necesidades de cada estudiante.
La especialista enfatizó que el propósito de la evaluación no debe ser etiquetar a los estudiantes, sino comprender cómo aprenden, cuáles son sus fortalezas y qué apoyos necesitan para superar las barreras que dificultan su proceso educativo.
«La evaluación es el punto de partida para entender qué apoyos necesita ese estudiante», afirmó durante su conferencia.
Bella cuestionó el modelo tradicional de evaluación, basado principalmente en la calificación y la penalización de los errores. Explicó que equivocarse no debería traducirse automáticamente en una nota baja, sino convertirse en una oportunidad para identificar las dificultades del estudiante y diseñar estrategias que favorezcan su aprendizaje.
En ese sentido, propuso evolucionar hacia un modelo de evaluación que permita generar apoyos concretos, como instrucciones secuenciales, recursos visuales, tiempos adicionales para desarrollar actividades, reducción de la cantidad de ejercicios y adecuaciones metodológicas acordes con las características individuales de cada estudiante.
Asimismo, destacó que reconocer la neurodivergencia no significa limitar las posibilidades de aprendizaje, sino garantizar que cada persona reciba los apoyos necesarios para desarrollar su potencial.
«El foco debe estar en los derechos, la inclusión y los apoyos que necesita la persona», sostuvo.
Al concluir la conferencia, se desarrolló un espacio de diálogo en el que estudiantes y profesionales intercambiaron inquietudes sobre la implementación de prácticas inclusivas en las aulas. La especialista respondió consultas relacionadas con estrategias para integrar a estudiantes neurodivergentes sin generar estigmatización y reiteró que la neurodivergencia no constituye una enfermedad, sino una condición que requiere comprensión, respeto y apoyos adecuados.
La participación de Melina Bella formó parte del programa académico del III Congreso Internacional de Psicología de la UPDS, un encuentro internacional que reúne a expertos de distintos países para compartir conocimientos, investigaciones y experiencias sobre salud mental, neurodiversidad y educación inclusiva, fortaleciendo la formación de profesionales comprometidos con una enseñanza centrada en las personas y sus diversas formas de aprender.