Elisa Anyela, transforma su historia de lucha con la salud mental en Al filo del abismo, un libro que inspira resiliencia y esperanza
Angela Fernanda Torrico Gonzales (Elisa Anyela) estudiante de Ingeniería Comercial en la Universidad Privada Domingo Savio (UPDS), ha convertido su historia personal de lucha y resiliencia en un testimonio que hoy inspira a miles de jóvenes dentro y fuera de Bolivia.
Conocida en redes sociales por su activismo en salud mental y su autenticidad al compartir experiencias, Elisa acaba de publicar Al filo del abismo, un libro íntimo y valiente que aborda la ansiedad, la depresión, el trastorno límite de la personalidad (TLP), el suicidio y el poder de la resiliencia emocional. La obra agotó su primera edición en menos de una semana, siendo solicitada en varias ciudades del país y del exterior.
Nacida en Cobija, Pando, el año 2001, Angela Fernanda, quien ahora utiliza el pseudónimo de “Elisa Anyela” creció con una sensibilidad especial hacia el arte, la escritura y el cuidado de los animales. Desde la adolescencia, encontró en la pintura, la música y la poesía una vía de desahogo frente a sus crisis emocionales. Su vida ha estado marcada por pérdidas familiares dolorosas y una lucha constante contra la depresión, experiencias que hoy transformó en un mensaje de esperanza.
A través de sus redes sociales, Elisa comparte no solo fragmentos de su historia, sino también herramientas que la han ayudado a salir adelante: el ejercicio, la escritura, el contacto con la naturaleza, el rescate de animales y la fe. En este último aspecto, define su espiritualidad como una redención a través de la fe, la cual vive desde su identidad de católica laica, convencida de que la esperanza y la confianza en Dios también son parte de la sanación emocional. Además, colabora con marcas comprometidas con el bienestar físico y emocional, impulsa campañas solidarias y participa en medios de comunicación nacionales.
“No es solo un libro. Es mi historia. Es la de muchos que alguna vez sintieron que ya no podían más”, expresa Elisa sobre Al filo del abismo, que se ha convertido en un abrazo para quienes enfrentan batallas invisibles.
Hoy, a sus 24 años, Angela camina “con heridas abiertas y esperanza viva”, convencida de que incluso al borde del abismo, una palabra, una mirada o una persona pueden sostener la vida.