Annelise Beckman afirmó que la familia, la comunidad y los profesionales deben trabajar de manera articulada para garantizar el desarrollo y la participación plena de las personas con Trastorno del Espectro Autista.
La inclusión de las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) requiere mucho más que intervenciones terapéuticas: necesita el compromiso conjunto de las familias, las instituciones educativas, los profesionales y la comunidad. Ese fue el principal mensaje de la conferencia «Familia, comunidad y redes de apoyo para la inclusión como madre y especialista en TEA», presentada por la neuropsicóloga infantil Annelise Beckman durante el III Congreso Internacional de Psicología: «Educación, Diversidad y Neurodivergencia: Construyendo entornos de aprendizaje inclusivos», organizado por la Universidad Privada Domingo Savio (UPDS).
Directora del Centro Espiral, Beckman compartió cómo la experiencia del diagnóstico de su hijo hace diecisiete años la motivó a especializarse en autismo y, posteriormente, a fundar un centro dedicado a brindar atención especializada a niños y familias en Bolivia.
Durante su exposición explicó que cada persona con TEA presenta características, capacidades y necesidades diferentes, por lo que la inclusión debe partir del reconocimiento de esa diversidad y de la implementación de apoyos personalizados.
Asimismo, destacó la importancia de herramientas como las rutinas, la anticipación de actividades, los apoyos visuales y los entornos estructurados para favorecer la autonomía y reducir la incertidumbre. También enfatizó que el objetivo principal debe ser garantizar la comunicación, recordando que no hablar no significa no comprender.
La conferencista señaló que el diagnóstico temprano permite identificar las necesidades de cada persona y acceder a apoyos adecuados, pero advirtió que nunca debe convertirse en una etiqueta que limite su desarrollo.
En cuanto al papel de la comunidad, afirmó que la inclusión implica realizar ajustes concretos para garantizar la participación de las personas con autismo en todos los espacios, desde la educación hasta el ámbito laboral, promoviendo ambientes más accesibles y respetuosos.
Durante la entrevista posterior a su conferencia, Beckman reconoció que Bolivia aún enfrenta desafíos para articular las redes de apoyo.
«Para que exista una red fuerte debe haber articulación entre la familia, la comunidad y el sistema educativo. Todavía falta fortalecer ese trabajo conjunto para lograr una inclusión real», afirmó.
Finalmente, hizo un llamado a las familias a buscar apoyo desde el momento del diagnóstico, a los profesionales a trabajar de forma interdisciplinaria y a la sociedad a comprender que la inclusión no es un favor, sino un derecho. Concluyó recordando que ninguna persona con autismo debería enfrentar el mundo sin una red que la acompañe.